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Cualquiera puede enojarse…eso es fácil. Pero estar enojado con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta…eso no es fácil (Aristóteles).

Los seres humanos somos una unidad coherente entre cuerpo, lenguajes y emociones. El ámbito de las emociones es un ámbito poco explorado a lo largo de siglos, muchos lo consideraban como algo separado de la mente. Estudios modernos implican que las emociones están fuertemente relacionadas con el lenguaje, el cuerpo, nuestros pensamientos, nuestro hablar etc. Liderar la emociones y estados de ánimo que transitamos nos permiten mejorar nuestra calidad de vida y la relaciones con los demás.

 

Ahora bien ¿Que son las emociones?

Si buscamos en la bibliografía podemos encontrar muchas definiciones, Daniel Goleman es su libro Inteligencia Emocional lo analiza desde el punto de vista biológico y como nos afecta en la relación con nosotros mismo y con los demás.

Expresar las emociones por las que estamos transitando es una práctica muy importante para aprender a liderar las emociones. Todas las emociones que transitamos son disparadas por un hecho en particular; música, imágenes, un recuerdo evocado etc.). Por lo tanto, la emoción es posterior al hecho y depende de la interpretación que le demos al hecho. Por eso ante un mismo hecho dos personas pueden transitar emociones diferentes. ¿porque es eso? Porque cada uno de nosotros somos seres únicos, observadores diferentes del mundo y por lo tanto interpretamos los hechos de manera diferente.

 

La emoción, por lo tanto, es una distinción que hacemos en el lenguaje para referirnos al cambio en nuestro espacio de posibilidades a raíz de determinados acontecimientos (sucesos, eventos o acciones). Cuando hablamos de  emociones, por lo tanto, podemos señalar las circunstancias particulares que las generan. Podemos identificar los acontecimientos que gatillan las emociones. Si esos acontecimientos desaparecen, normalmente las emociones que los acompañaban también desaparecerán. Las emociones son específicas y reactivas. Los acontecimientos las preceden. Al referirnos a las emociones,
a menudo estamos observando la forma en que la acción (o determinados eventos) modifican nuestro horizonte de posibilidades. (Rafael Echeverría).

 

Estados de ánimo

Cuando una emoción se prolonga en el tiempo se convierte en un estado de ánimo Los estados de ánimos nos tienen a nosotros y no es que nosotros tengamos a los estados de ánimo No podés evitar estar en un estado de ánimo, estos nos predisponen a transitar ciertas emociones. Si estamos alegres veremos las cosas más positivas, el medio vaso lleno, en cambio sí estamos tristes o melancólicos veremos lo negativo, el medio vaso vacío, no posibilidades donde otros ven oportunidades etc. Por lo tanto, podemos decir que los estados de ánimo son juicios automáticos, juicios de posibilidad o no según el estado de ánimo que estemos transitando.

Los estados de ánimo preceden a la acción.

 

Gráficamente podríamos ver a las emociones transitadas como picos de poca duración y alta intensidad y el estado de ánimo como algo estable al largo de todo el día. Si estamos en un estado de ánimo de alegría, confianza, gratitud o esperanza las emociones que se generan estado dentro de ese estado de ánimo serán diferentes si estado en un estado de ánimo de tristeza, resentimiento, resignación, desconfianza, ira etc.

 

¿Qué clase de fenómenos son los estados de ánimo? Hemos dicho que cada estado de ánimo (y lo mismo puede decirse sobre las emociones) especifica un espacio de posibilidades. Y cuando hablamos de posibilidades nos referimos al espacio del acontecer y, por tanto, al espacio dentro del cual actuamos. Un estado de ánimo, en consecuencia, define un espacio de acciones posibles.

Maturana sostiene que las emociones y los estados de ánimo son predisposiciones para la acción. La forma como un observador distingue los estados de ánimo de otros seres vivos, en la medida en que no participa de la experiencia asociada con su vivencia, es emitiendo un juicio sobre el comportamiento de tales seres vivos y, en particular, sobre lo que tal
comportamiento define en términos de las acciones posibles de ser ejecutadas desde él.

 

Una vez aprendido esta distinción un paso importante para saber liderar la emociones o estado de ánimo es registrarlos con su nombre y conocer cuáles son las acciones más comunes asociadas con cada uno de ellos. Expresar las emociones con frases como “me siento bien”, “me siento bajoneado”, “Me siento mal”, dan una idea de nuestro estado emocional pero no lo suficiente para poder actuar.

 

Todos podemos admitir que siempre estamos en una u otra postura física (de hecho, no podemos evitarlo). Esta postura física se relaciona con el estado emocional en que nos encontramos. La conexión entre nuestras posturas corporales y nuestra vida emocional es tan fuerte que podemos darnos cuenta del estado de ánimo de una persona por el mero hecho de observar la postura de su cuerpo. También podemos predecir las posturas físicas que
adoptarán las personas si sabemos en qué estado emocional se encuentran.
Podemos decir que alguien se encuentra excitado o defraudado observando la forma en que cruza una habitación, la forma en que está sentado o parado. Las artes visuales utilizan esta conexión permitiéndonos observar los estados de ánimo de las personas a partir de sus posturas corporales.